Semana Santa

Declarada de Interés Turístico Regional en 2018

Cofradías y Hermandades de Pozo Cañada

Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santo Sepulcro y Cristo Resucitado

Se desconoce la fecha de constitución de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, ya que no existe documentación que nos permita datarla con exactitud. Sin embargo, contamos con el testimonio oral que, generación tras generación, han ido transmitiéndonos nuestros antepasados y que nos permite fijar la fundación de nuestra hermandad en la década de los sesenta del siglo XIX.
Fue la inquietud de un grupo de vecinos la que promovió una suscripción popular para obtener fondos necesarios para la adquisición de la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, procedente de la ciudad de Murcia, de donde provienen gran parte de las imágenes más bellas y realistas que nos encontramos en la provincia de Albacete y limítrofes.
Sabemos por tradición oral que la imagen procesionaba por las calles de Pozo Cañada a hombros de aquel grupo de personas que se propuso engrandecer nuestra Semana Santa, incipiente en aquellos momentos, con una nueva imagen. No fue hasta la década de los ochenta cuando aparecieron los primeros nazarenos con las túnicas que hoy conocemos. En sus inicios, la hermandad funcionaba administrativamente mediante Juntas. El primer presidente, del que se tenga constancia, fue Sixto Núñez. Tras éste, fue presidente Wenceslao González y después, fue nombrado Juan Miguel López Monte, siendo secretario José León. Durante este periodo se produjo un incendio accidental en la hornacina de la capilla donde se encontraba la imagen en la Iglesia antigua, sin embargo, gracias a la divina protección de Nuestro Padre Jesús, la imagen sólo sufrió desperfectos en el rostro. Esto obligó, a principios del siglo XX, a realizar una primera restauración de la imagen. La complicada tarea se encargó a una de las más prestigiosas escuelas de imaginería de Murcia y, en esencia, ha perdurado hasta la actualidad. A mediados del siglo XX, accedió a la Presidencia Amado Jiménez, siendo secretario Eliécer López Motilla. En este mandato, la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno incorporó las imágenes del Santo Sepulcro y del Cristo Resucitado, creando la hermandad como la conocemos en la actualidad.
Posteriormente, asumió la Presidencia Leandro Valenciano. Tras ellos, tomó el relevo José Valenciano, siendo secretario Juan Antonio López Fernández. En esta etapa, en febrero de 1993, se constituyó formalmente la Asociación Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santo Sepulcro y Resucitado aprobando los primeros estatutos constituyentes que, con leves variaciones, siguen vigentes.
Fue en la década de los ochenta (siglo XX) cuando, por iniciativa de algunos hermanos, recordamos a Mariano López Tafalla y Mariano Sánchez (el Monda) junto con Paco López Fernández, reunieron a un grupo de hermanos para crear la Banda de Tambores y Cornetas de la hermandad que, con brillantez, acompaña actualmente a nuestras imágenes en los desfiles procesionales.
El máximo órgano de gobierno reside en la Asamblea General y su Junta Directiva que, integrada por veinte cofrades en comisiones de trabajo, está encargada de gestionar los acuerdos adoptados por la asamblea. El actual presidente es Juan Antonio López Fernández, siendo vicepresidente y secretario Eliecer López Rodríguez.

Imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno

Una aportación económica popular permitió la adquisición de la imagen que, en la actualidad, conocemos como Padre Jesús Nazareno o Penitente. Se trata de una imagen de vestir (rostro, manos y pies) procedente de la ciudad de Murcia y cuyo autor, por las grafías de la imagen, podría haber sido el escultor Santiago Baglietto; quien procedente de Madrid, donde llegó desde Italia con su tío, se asentó en la ciudad de Murcia a principios del siglo XIX. En 1850, se trasladó a Sevilla, donde murió dos años más tarde. Santiago Baglietto, más que un escultor innovador, original y creador, se nos presenta como un fiel copista de la obra imaginera del más genial de los escultores españoles del siglo XVIII, Francisco Salzillo. En todas ellas, se muestra patente su estilo salzillesco, con mayor o menor acierto. Siendo la nota más característica en sus rostros, la cara abobada y la boca entreabierta.
Están documentadas varias imágenes de Santiago Baglietto en localidades de Chinchilla de Montearagón y El Bonillo, destruidas durante la Guerra Civil (1936). Mención especial merece la actitud de Ana Moya, la Anica del cura, quien custodió la imagen durante los años que duró la contienda, devolviéndola al pueblo una vez terminada.
La imagen ha sido restaurada en dos ocasiones. Una primera como consecuencia del incendio, a principios del siglo XX, en la antigua Iglesia; quedando dañada la cara. La reparación se realizó en uno de los talleres de la ciudad de Murcia. Se aprovechó, esta situación, para encargar el trono sobre el que actualmente se asienta la imagen. Por el deterioro propio del paso del tiempo se apreciaban en la imagen algunas grietas que partían del cuello hacia el pecho, por lo que se procedió a una segunda restauración en 2011. Esta se realizó en el Taller de Arte Religioso Salmerón de Socuéllamos (Ciudad Real), talleres que también han reparado el trono donde procesiona y que fue adquirido a la Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores de Hellín. Ese mismo año se encargó la realización de un vehículo ligero para transportarlo.
Según la opinión de nuestro hermano Nicolás Valls Asensi, la imagen es sin duda una de las de mayor belleza con que cuenta nuestra Semana Santa. Llama poderosamente la atención la expresividad de la misma, su rostro sereno y a la vez contenido por el dolor físico. Su policromía es perfecta. Consigue el escultor de manera excepcional la máxima devoción, con solo su acusadísima belleza. Como ya hemos dicho, se trata de una imagen de vestir, solamente tiene esculpida cabeza, manos y pies. El tronco con pecho y cinturón anatomizados. La devanadera está formada por una estructura de madera. Pies realistas con venas y músculos marcados. La cabeza inclinada hacia la derecha, con mirada triste y dolorosa, boca entreabierta, frente amplia, tez morena, nariz recta y pómulos pronunciados. Peluca de pelo largo natural, no tiene debajo pelo tallado, tiene además bigote y barba tallada, cruz original de época. Va vestido de túnica larga hasta los pies de terciopelo granate con bordados al oro, cíngulo dorado igualmente.
Los dos angelitos desnudos que acompañan a la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno son de madera tallada completa y policromada, van colocados a los pies de la imagen, con rodilla al suelo, su función era la de sujetar el cíngulo de la figura de Nuestro Padre Jesús, dándole elasticidad y movimiento. Ambos angelitos alados, ofrecen una nota bonita, consigue el autor con una notable habilidad las nacaradas carnes de estos tiernísimos angelitos. La carnación general es delicada y muy bien conseguida, con preciosas calidades, finamente elaboradas. El modelado es suavísimo, las cabezas de cuidado volumen, el cabello con suaves rizos. Consigue el escultor, con la gubia y después con la policromía, una obra excepcional que podíamos denominar caligráfica.
Antiguamente, la imagen, se encontraba en una urna acristalada, junto a la Dolorosa en la última capilla situada al final, al lado izquierdo del Altar Mayor, de la antigua Iglesia de Pozo Cañada.

Imagen del Cristo Yacente

Se trata de una talla en madera policromada del escultor hellinero José Zamorano, autor también de la imagen de la Virgen de la Amargura. Se fecha su autoría en 1990. La realización de este proyecto fue posible gracias a la colaboración y esfuerzo de todo un pueblo, comprobándose que las cosas salen adelante cuando muchas personas se ponen en marcha. Pequeños y mayores que forman un pueblo y una Iglesia. Sin pretender olvidar la imagen (busto), que durante tanto tiempo ha sido el Santo Sepulcro, que forma y formará parte del patrimonio de la hermandad, celosamente custodiado, desde que fue sustituido por el actual, por Ramona Parras Ruíz.
La imagen procesiona el Viernes Santo por la noche, en la procesión del Santo Entierro, que concluye con un momento pleno de emoción y solemnidad como es la entrada del Santo Sepulcro en el Calvario, perfectamente cuidado durante todo el año y esmeradamente acondicionado para este acto por un grupo de mujeres muy vinculadas a la imagen del Cristo Yacente. Allí, permanecerá durante toda la madrugada del Viernes Santo velado por los vecinos.

Imagen de Cristo Resucitado

De esta imagen, fabricada en escayola, desconocemos su origen y autor. Podría haber sido modelada en los primeros años de la segunda mitad del siglo XX. Procesiona el Domingo de Resurrección en la procesión del Cristo Resucitado. El momento culminante de ésta se produce en el encuentro entre el Cristo Resucitado y su madre la Virgen de los Dolores. Se escenifica el triunfo de la fe y el perdón sobre la muerte en la cruz, con el alzamiento de la imagen del Resucitado al aire por parte de sus costaleros, sirvan estas líneas como reconocimiento a la labor encomiable que realizan los costaleros y portadores de tronos y a todos aquellos hermanos que dedican su tiempo a que nuestras imágenes luzcan con el máximo esplendor.

Ajuar

A mediados de 1998, la hermandad, contacta con las Hermanas Clarisas de Hellín y encarga una túnica de terciopelo bordada en oro. Entre los meses de junio y julio se elaboraron los dibujos a tamaño natural, cuando la hermandad dio el visto bueno se encargó la tela, que se entregó a las hermanas en agosto.
En septiembre de 1998, comenzaron los primeros pasos de la elaboración, traspasando los dibujos del papel a una tela especial. Se tuvieron que confeccionar tres bastidores a medida de las necesidades que la túnica requería. El inicio del montaje se llevó a cabo a finales del mes de septiembre, colocando sobre los bastidores el terciopelo, reforzado con entretelas, para que su proceso fuera lo más perfecto posible. Después de poner los dibujos en los bastidores, se comenzaron los rellenos y una vez finalizado este trabajo, que es una parte importante del proceso, se inician los bordados propiamente dichos, en oro de distintos tipos: brillos y mates.
El bordado duró unos cinco meses, ya que fue totalmente confeccionado de forma manual y artesanal, realizado con todo cuidado e interés. Tres hermanas de la comunidad fijas, Sor Clara María de la Cruz, Sor Inés María Santos y Sor Francisca de Jesús, más otras hermanas de apoyo, estuvieron dedicadas exclusivamente a la confección del bordado y posteriormente, al montaje de la túnica de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Los bordados están elaborados en oro. Pueden catalogarse en diferentes tipos: punto de arroz, de cuadro, de espiga, calados, acolchado y acordonados entre otros. Este tipo de bordado está preparado para que, con el tiempo y por el deterioro del tejido, pueda ser restaurado y traspasado a una nueva tela.
Toda esta variedad de puntos, dibujos y bordados están inspirados en los ornamentos que se conservan en los monasterios de la orden religiosa, por lo que ésta túnica se cataloga como una réplica de la más pura y genuina artesanía monacal.
Otro motivo de la elección de reconstruir este tipo de arte fue recuperar lo tradicional, que puede desaparecer por los avances de la técnica y maquinaria, imponiéndose a la clásica elaboración. La túnica mide 1,50 metros de largo en los delanteros y 1,75 metros la espalda, incluyendo la cola. La espalda está recogida en la parte alta con un pliegue; los delanteros y las mangas van terminados con una puntilla de oro; el cuello con puntilla de bolillos y el ruedo con fleco. Para su mejor conservación, principalmente el oro y bordados, se aconseja evitar los lugares húmedos y olores fuertes. Es importante procurar que no rocen los bordados entre sí, por lo que deben ser protegidos con papel de seda, telas y bolsas de hierbas aromáticas. Es aconsejable que se guarde extendida en una cajonera o bien colgada en armario. Esta túnica estuvo expuesta en la localidad semanasantera de Hellín y también fue objeto de un interesante reportaje por la televisión local, siendo la admiración de cuantos la contemplaron.
Recopilando todo lo expuesto, la túnica está confeccionada con un proceso lento y laborioso, cuidando cada detalle y poniendo en ella ilusión, esmero y cariño, junto naturalmente oración. Nuestro Padre Jesús estaba presente en cada puntada, pues por él en él y para él se hacía. Por todo ello, este trabajo se mimó de forma especial. Hay obras que desprenden vida y ésta es una de ellas.

Camareras

Queremos hacer mención especial a las camareras, mujeres que se encargan de vestir a Nuestro Padre Jesús Nazareno que, con su trabajo, dedicación y esmero han mantenido todo el ajuar de la hermandad en perfectas condiciones para su lucimiento. Agradecemos el desempeño realizado por Ana Moya (Anica del cura), María López Motilla, Rosa Soriano Fernández, Antonia Navarro García y Amada Sánchez García, que actualmente se ocupa de esta labor.

Hermanos

En la actualidad, la hermandad cuenta con alrededor de 630 cofrades de diferentes edades, siendo de las hermandades con mayor número de seguidores.

Tronos

La hermandad cuanta en su patrimonio con tres tonos. Uno de ellos, con el que actualmente procesiona la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, fue adquirido el 27 de marzo de 1988 en la ciudad de Hellín, interviniendo como presidente José Valenciano y como secretario Juan Antonio López, adquiriéndolo a la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores de dicha ciudad. Se trata de un trono de mayores dimensiones que el que procesionaba anteriormente, preparado para portar a la imagen a hombros. En 2005, se realizó una restauración del mismo, acoplando un sistema mecánico con ruedas, puesto que su peso era excesivo para ser portado a hombros.
Otro de los tronos es el que procesiona con la imagen del Cristo Yacente. Se trata de un trono antiguo procedente de Hellín que sustituyó a la urna de cristal en la que originariamente procesionaba y se exponía en la antigua Iglesia el Santo Sepulcro. Ha sido restaurado en varias ocasiones debido a los desperfectos ocasionados por el transcurso del tiempo.
Finalmente, un tercer trono, el más antiguo de los tres, ya que aparece en las primeras fotografías de las que se tiene constancia gráfica. En la actualidad, se usa para portar a hombros al Cristo Resucitado en la procesión del Domingo de Resurrección. En 2012, se realizó la última restauración de este trono.

Estandartes

Nuestra hermandad cuanta con dos estandartes. No se conoce la procedencia y la fecha de adquisición del más antiguo de ellos, aunque se tiene constancia de que ha formado parte del patrimonio de la hermandad desde sus inicios.
El segundo fue confeccionado por las Hermanas Clarisas de Hellín, incorporándose a las procesiones en 2006. Se trata de una obra ornamentada con bordados en oro a mano y con la imagen del rostro de Nuestro Padre Jesús, realizado acorde a la túnica de la imagen.

Lugar de veneración

Las imágenes se encuentran en la Capilla de la Parroquia San Juan Bautista de Pozo Cañada.

Acompañamiento musical

La Banda de Cornetas y Tambores de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santo Sepulcro y Resucitado de Pozo Cañada, aparece en la década de los años 60. En otros tiempos, es conocido que se tocaba el tambor y la corneta sin que tengamos datos más precisos. La banda inició su andadura por iniciativa de Mariano López Tafalla, Mariano Sánchez (el Monda) y Paco López Fernández.
En sus primeros ensayos y desfiles procesionales vistieron casacas rojas. Desde entonces, varios han sido los hermanos que, con su redoble de tambor, avisan de la llegada de Nuestro Padre Jesús Nazareno: Paco López Fernández, Eliecer López Rodríguez, Cristóbal Cebrián, Francisco Belda Gómez, José Lizán Santiago, Tomás Sáez García y Verónica Ochoa Sáez.
Actualmente, la banda está compuesta por 15 trompetas, dirigidas por Felipe Belda Gómez y 20 tambores con 4 timbales y un tambor redoblante, dirigidos por Raúl Núñez y Ángel González López. Visten túnica aterciopelada en color púrpura con capuz sujeto por corona, a excepción del Domingo de Resurrección.

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